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Té y pan “tumaca” macro

Té bancha con pan de trigo candeal untado con aceite de oliva, tamari y canela

Una vez a la semana me gusta dar rienda suelta al institinto panarras que hay en mí y desayunar un par de tostadas pero de las mías.

Siempre elijo un pan de calidad, en este caso es integral, de trigo candeal. Lo compro ya cortado en rebanadas y lo congelo porque como pan de vez en cuando y si no, se quedaría duro.

Lo primero de todo, preparo un té. En este caso he elegido un té bancha, que lo he hecho durante unos diez minutos y lo dejo reposar. Luego saco el pan del congelador y lo meto a la tostadora. Me gusta el sabor del aceite en el pan y me preparo mi propio pan “tumaca”. Los ingredientes los aprendí de Javier Arocena y me parece que es una combinación perfecta y deliciosa.

Echas unas gotitas de aceite de oliva sobre el pan, a continuación le das un toque macrobiótico con un poquito de tamari y para rematar, espolvoreas por encima canela en polvo. Un desayuno perfecto para un día aún mejor¡¡

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Shoyu y Tamari, diferencias

Shoyu

La salsa de soja es un aderezo típico de la cocina japonesa y otro producto que hemos importado en Occidente por su versatilidad y por su valor nutricional.

Lo que ocurre es que no todas las salsas de soja son iguales. Pasa como con todas las cosas, que hay versiones químicas. Para detectarlo basta con fijarse en la etiqueta.

Si está fermentada naturalmente, sus ingredientes serán agua, soja, trigo y sal. La que yo tengo, la de la foto, ya indica en la etiqueta que es bio y en la etiqueta dice claramente que contiene los ingredientes que acabo de comentar, aparte del hongo koji (Aspergillus oryzae), que se utiliza para fermentar.

Las que son químicas tienen otras cosas añadidas como azúcar, sirope de glucosa, extractos de soja, de levadura o de hierbas, así como ácido láctico, caramelo y especias…

El color, el olor y la textura de unas y otras salsas son diferentes, por supuesto, pero si no te ves muy capacitado para experimentos, lo mejor es que te fijes en la etiqueta.

La natural tiene un sabor fuerte pero la salsa de soja química lo es aún más y es muy salada.

Además, tampoco que hay confundir la salsa de soja con el Tamari, que está hecho exclusivamente de agua, soja y sal (sin trigo).

La salsa de soja se puede usar para cocinar a diario casi cualquier plato (verduras, proteínas vegetales, salsas…).  Si no quieres usar sal puede ser un aliado fantástico. Al estar fermentado, sus nutrientes son muy fáciles de digerir y de asimilar. Contiene hidratos de carbono, proteínas vegetales y sodio.

El Tamari es más yang y conviene usarlo con más moderación pero para esos días en los que te encuentras especialmente cansado, echar unas gotitas de Tamari al té bancha o kukicha es un remedio natural casi mágico porque alcaliniza la sangre.

Las personas celíacas o alérgicas al gluten deben tomar Tamari en lugar de Shoyu porque éste último tiene trigo. Es precisamente por eso que el Shoyu es más suave de sabor.

En cuanto a los beneficios del Shoyu o del Tamari,  os recuerdo que la soja es un alimento rico en fibra, lo que favorece el tránsito intestinal, no tiene grasa, y su uso se recomienda para controlar la glucemia en personas con diabetes, también ayuda a reducir el colesterol y a prevenir el cáncer de colon.

En resumen, que ya estáis tardando en empezar a usarlo si es que no lo hacéis ya.

 

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