Las ancianas deciden su camino con el corazón

Foto encontrada en Pinterest. Cuánta belleza desprende!!!

Foto encontrada en Pinterest (no sé quién es el autor o autora). Qué mujer más bella…

Hoy no voy a hablarte de lo que puedes comer para depurarte, para sentirte mejor o para recuperar el equilibrio. No todo en la vida se reduce a la comida, ¿no?

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Cómo aprovechar la Semana Santa para “repararte”

Empezar al día sin prisas debería ser tu máxima

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Empezar la mañana con calma es uno de mis planes favoritos. Lo hago cuando puedo, el fin de semana o en vacaciones. A tres días de la Semana Santa estoy contando las horas para que llegue el jueves y organice mi día como me venga en gana.

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10 trucos para depurarte esta primavera

Las margaritas de botón son alucinantes y esa rosa que no es una rosa me deja hipnotizada

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La primavera es una de mis estaciones favoritas, como lo es para millones de personas en el mundo, incluida tú, muy probablemente.

El invierno suele ser una época dura para mí y cuando llega la primavera la recibo con las puertas de mi casa abiertas de par en par. leer más

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Salteado de puerros y tofu

Ejemplo de cómo comer bien sin pasarte horas en la cocina

Ejemplo de cómo comer bien sin pasarte horas en la cocina

Si llega la noche y no has preparado nada para cenar y estás tan cansada o cansado que no tienes ganas de mover un dedo, esta receta es para ti.

Se prepara en unos minutos y tiene un sabor muy rico gracias al toque de la salsa de shoyu (soja fermentada con trigo, agua y sal), más suave y menos salada que el tamari, aunque si tienes alergia al gluten, quédate con el tamari, porque no tiene trigo. leer más

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Quinoa con verduras y algas

 

La buena fama que persigue a la quinoa juega en contra de nuestro bolsillo pero de vez en cuando merece la pena...

La buena fama que persigue a la quinoa juega en contra de nuestro bolsillo pero de vez en cuando merece la pena…

Este pequeño grano llamado quinoa es un pseudocereal y se distingue del resto de cereales en que es el único que tiene todos los aminoácidos esenciales con los que nuestro organismo construye las nuevas proteínas.

La planta de la quinoa crece en montañas muy altas, en los Andes, y es muy apreciada por sus propiedades. Es un alimento muy completo y cuando lo comemos, no hace falta que lo acompañemos con proteína (ni vegetal ni animal).

Además, no tiene gluten (para felicidad de los celíacos) y es rica en Omega 3. Era el alimento base de incas y aztecas pero ahora hasta la NASA la incluye en las dietas de los astronautas durante sus viajes al espacio.

También es muy interesante para deportistas porque contiene mucho magnesio, un mineral que ayuda a recuperarse del ejercicio físico, y es rica en zinc, lo que mejora la resistencia muscular.

La proporción de sus nutrientes es muy equilibrada y además de hidratos de carbono de absorción lenta, también contiene una cantidad elevada de proteínas y de fibra, lo que hace que nos saciemos antes, por lo que es un alimento que toda persona que quiere bajar de peso debería conocer.

Además, previene enfermedades cardiovasculares, disminuye el colesterol y ayuda a regular la hipertensión.

Su índice glucémico es inferior al del arroz blanco, así que los diabéticos también están de enhorabuena.

Se cocina bastante rápido, normalmente con tres partes de agua por una de quinoa, aunque en esta receta he usado menos líquido. Las paellas de quinoa quedan también muy buenas y si estás cocinando para mucha gente puede ser una buena alternativa al arroz integral porque se hace mucho antes y se le coge muy bien el punto.

En cuanto se hincha el grano y le sale un anillito blanco alrededor, es que ya está lista.

Te cuento cómo he preparado esta receta, en la que además he usado dos tipos de algas, wakame y arame, otra maravilla de la naturaleza, de la que hablaremos otro día.

Ingredientes: 1 taza de quinoa + 2 tazas de agua + 1 cebolla + 1 ajo + 1 zanahoria + 1 cucharada de algas secas (wakame y arame, remojadas 15 minutos)  + 1 cucharadita de aceite de sésamo + 1 pizca de sal + “nata” de almendras (ecológica)

Elaboración: Pones a remojo un trocito de alga arame seca y unas hebras de alga arame. Lavas bien la quinoa debajo del grifo y la escurres.

Cortas muy finita una cebolla y un ajo, los ablandas en una sartén con una cucharadita de aceite (extendida con un pincel sobre la base de una cazuela o sartén) y con una pizca de sal.

Pasados unos minutos, cortas una zanahoria también en brunoise y la agregas a la cazuela. Remueves y dejas que se ablande también la zanahoria.

Por otro lado, pones a hervir en otra cazuela el agua con un poco de sal y cuando rompa a hervir agregas la quinoa y las algas bien escurridas y cortadas en trocitos pequeños.

Cocinas la quinoa a fuego medio durante un cuarto de hora aproximádamente. La cuelas y reservas.

Echas un chorrito de “nata” de almendras o de coco a la zanahoria y a la cebolla, y lo cocinas unos cinco minutos.

A continuación, añades la quinoa con las algas después de escurrir el líquido sobrante que haya podido quedar de la cocción.

Lo remueves todo junto y si hace falta añades otro poquito del preparado de almendras. Es importante que le des unas vueltas y que se impregnen bien los sabores.

Pasados cinco minutos ya estará lista para servir. Puedes adornar la quinoa con una ramita de perejil o de cebollino.

Acompaña este plato con una ración de verduras y con una crema o sopa por delante y serás invencible (o casi) ¡¡¡¡

(Receta basada en la cocina energética y macrobiótica. Apta para todos los públicos, incluso para los carnívoros y para los que no han visto un grano de quinoa en su vida).

 

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