Horchata casera sin azúcar

Merienda de diosas

Merienda de diosas

Es una bebida refrescante y nutritiva, fácil de preparar en casa y que entra sin querer. Sin embargo, había perdido la costumbre de tomarla y hacía años que no la probaba. Me recuerda a mis veranos de la infancia cuando mis padres me llevaban al mar y caminábamos por el paseo marítimo. Era la costa mediterránea y en todas las terrazas servían horchata.

Hoy me la he preparado en casa, lejos de aquel mar y de aquellas vacaciones pero me ha evocado muchos recuerdos bonitos. Desde luego no pretendo competir con los valencianos, que son los reyes de la horchata, pero la mía ha quedado de diez y ¡¡sin azúcar!!

Su ingrediente principal es la chufa, un tubérculo tradicional de la huerta valenciana aunque en Egipto la cultivaban hace más de 3.000 años . Ahora que lo pienso, yo he sido muy fan de las chufas, hace una pila de años me las comía como si fueran pipas. Secas también son muy ricas, lo confirmo.

Como horchata, la chufa tiene un efecto prebiótico, aumenta la inmunidad, facilita la digestión, es rica en ácido oleico Omega 9, lo que ayuda a regular el colesterol, y es una bebida reconstituyente que va genial para deportistas, para personas con mucho estrés o cansancio y para quienes estén decaídos o se estén recuperando de una enfermedad.

Y para los niños es perfecta porque es dulce, fresca y es una bebida sin gas, ni aditivos químicos como las que abundan en el mercado.

Después de todo esto estaréis deseando hacerla, no? Así que vamos al lío.

Ingredientes: 125 gramos de chufas secas + 700 ml de agua (si es filtrada o de manantial mejor) + melaza de arroz

Elaboración: Remojas las chufas durante 24 horas y las trituras con la batidora y con 500 ml de agua limpia (la de remojo la tiras).

El líquido blanco que te quede lo vas depositando en una jarra de cristal con ayuda de un colador, en el que se irá quedando la pasta de las chufas trituradas.

Esa pasta la vuelves a triturar con 200 ml de agua y lo vuelves a colar y a verter en la jarra.

Prueba el sabor y si no eres muy golos@ puede que prefieras dejarlo así pero a mí me parece que está mucho más rica con dos cucharadas soperas bien colmadas de melaza de arroz.

Remueves bien la mezcla en la jarra y tendrás lista esta bebida blanca que tanto gustaba a los faraones. A la hora de servir puedes añadirle un poquito de canela (opcional).

 

 

 

 

 

 

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