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Mousse de limón

Mousse de limón

Ingredientes: 3 tazas de zumo de manzana, 4 cucharadas de melaza u otro endulzante similar, sin azúcar, 2 cucharadas de copos de agar agar, 3 cucharadas de ralladura de limón, 1 cucharada de mantequilla de almendra o avellana

Elaboración:

En primer lugar, ponemos a hervir el zumo de manzana con el agar agar unos diez minutos. Lo removemos con una cuchara hasta que espese.

A continuación, añadimos el resto de ingredientes y dejamos que la mezcla se enfríe durante una hora aprox.  Para terminar, batimos la masa hasta que quede cremosa. Si nos ha quedado muy gorda podemos rebajarla con un poco más de zumo de manzana o con agua. El último paso es el definitivo, servirlo en una copa bonita y disfrutarlo.

Es un postre fresco que va muy bien para el verano.

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La mejor manera de comer la fruta en verano

Albaricoques con sal y melaza

En verano es muy probable que comamos más fruta que durante el resto del año porque tenemos calor y nos apetece mucho refrescarnos con un bocado crudo y con mucho color pero si nos pasamos de la cuenta y consumimos mucha cantidad de fruta… en unos días sentiremos debilidad y cansancio físico.

Así que no olvides comer una buena cantidad de cereales integrales cada día. En esta época del año es mejor sustituir el arroz de grano redondo por el alargado o por el basmati. Pero también tienes ahí esperándote otros cereales super interesantes como la quinoa, el bulgur, el cuscús, la polenta y todas las variedades de pasta integral que hay. Por cierto, la de quinoa la acabo de probar y tiene un puntito super especial, ¿no la conoces todavía? A por ella¡¡¡

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Batido de fruta

Sugar no baby

Ingredientes:

Un plátano + un vaso de leche de coco + un vaso de fruta picada (en este caso paraguayos) + una pizca de sal

Elaboración:

Batirlo todo justo antes de tomar o dejarlo un ratito en la nevera

Ideal también como merienda

Apto para vegetarianos, veganos, macrobióticos y diabéticos

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Albaricoques al vino

 

Sugar no baby
Sugar no baby

Tan sencillo como lavar medio kilo de albaricoques, abrirlos por la mitad, sacarles el hueso y ponerlos en una cazuela con agua y vino tinto, hasta cubrirlos.
Añades una ramita de canela y una pizca de sal y los pones a cocer hasta que se queden blanditos. Y voilaaaaaa¡¡¡

Este postre es perfecto para personas que no consumen azúcar por enfermedad como los diabéticos o por convicción como los macrobióticos. También entra dentro del recetario de los veganos o vegetarianos porque no contiene ningún producto de origen animal.

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Manzanas asadas

La arruga es bella, amiga manzana

La arruga es bella, amiga manzana

Estamos a cinco días de que llegue la primavera pero me asomo a la ventana y no hay ni rastro de ella. Es domingo, me apetece un postre después de comer y decido aprovechar unas manzanas que están muertas de risa en el frutero. Las miro, me miran, y flechazo al momento!! jajaja

No les doy tiempo a que se lo piensen mejor y terminan en mis manos. Agarro un cuchillito, pequeño y con punta, y voy directa al lío, que ya son las once de la mañana y todavía hay mucho que hacer.

Mientras les doy los correspondientes cortes, les digo para mis adentros (no vaya a ser que me vean en casa hablar con unas manzanas) que van a quedar preciosas y que cuando salgan del horno serán más dulces y sabrosas que nunca.

Seguro que estáis deseando saber cómo obrar este pequeño “milagro”, que es de los más sencillos que se pueden hacer en la cocina. Aquí tienes el paso a paso. Que aproveche!!

Ingredientes

Manzanas reineta o golden + sal + aceite de sésamo + zumo de manzana (ecológico)

Elaboración

Lavas bien las manzanas y frotas su suave piel debajo del grifo con ayuda de un cepillo para verduras y frutas o con tu mano.

A continuación, recortas en forma de círculo alrededor del rabito y lo extraes. Haces lo mismo en la base de la manzana.

Les das unos pinchacitos con un tenedor (con amor, no se trata de apuñalar a nadie) y así evitarás que dentro del horno puedan reventar y quedar feas.

Echas un poquito de sal en el hueco que ha quedado al extraer el rabito.

Las pones en una bandeja para el horno y las bañas con unas gotitas de aceite de sésamo (poca cantidad, no te pases).

¿Has visto qué fácil? Ahora las metes en el horno a 180 grados y al cabo de unos diez minutos, las sacas y les echas por encima un vaso de zumo de manzana ecológico.

A partir de ahí, dejas que se terminen de hacer durante al menos media hora. Los tiempos son aproximados. Echa un vistazo de vez en cuando al horno (sin abrir la puerta) y verás si están hechas o no.

Este es un postre que apetece cuando hace frío. Cuando hago manzanas asadas, preparo bastante cantidad y así puedo llevarme alguna al trabajo como merienda. A temperatura ambiente también están muy ricas.

Es una receta a la que se le podría poner la etiqueta de macrobiótica o energética puesto que no lleva azúcar pero yo se la recomendaría a todo el mundo porque, primero, es más vieja que Matusalén y ¿quién no ha comido manzanas asadas alguna vez?. Y, segundo, porque a veces conviene recordar postres de antaño, más baratos, sanos y ligeros que los que nos encontramos en los escaparates de las pastelerías y en los restaurantes.

Así que, venga, todo el mundo al frutero a por esas bellas manzanas que te miran y te ponen ojitos.

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