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Quinoa con verduras y algas

 

La buena fama que persigue a la quinoa juega en contra de nuestro bolsillo pero de vez en cuando merece la pena...

La buena fama que persigue a la quinoa juega en contra de nuestro bolsillo pero de vez en cuando merece la pena…

Este pequeño grano llamado quinoa es un pseudocereal y se distingue del resto de cereales en que es el único que tiene todos los aminoácidos esenciales con los que nuestro organismo construye las nuevas proteínas.

La planta de la quinoa crece en montañas muy altas, en los Andes, y es muy apreciada por sus propiedades. Es un alimento muy completo y cuando lo comemos, no hace falta que lo acompañemos con proteína (ni vegetal ni animal).

Además, no tiene gluten (para felicidad de los celíacos) y es rica en Omega 3. Era el alimento base de incas y aztecas pero ahora hasta la NASA la incluye en las dietas de los astronautas durante sus viajes al espacio.

También es muy interesante para deportistas porque contiene mucho magnesio, un mineral que ayuda a recuperarse del ejercicio físico, y es rica en zinc, lo que mejora la resistencia muscular.

La proporción de sus nutrientes es muy equilibrada y además de hidratos de carbono de absorción lenta, también contiene una cantidad elevada de proteínas y de fibra, lo que hace que nos saciemos antes, por lo que es un alimento que toda persona que quiere bajar de peso debería conocer.

Además, previene enfermedades cardiovasculares, disminuye el colesterol y ayuda a regular la hipertensión.

Su índice glucémico es inferior al del arroz blanco, así que los diabéticos también están de enhorabuena.

Se cocina bastante rápido, normalmente con tres partes de agua por una de quinoa, aunque en esta receta he usado menos líquido. Las paellas de quinoa quedan también muy buenas y si estás cocinando para mucha gente puede ser una buena alternativa al arroz integral porque se hace mucho antes y se le coge muy bien el punto.

En cuanto se hincha el grano y le sale un anillito blanco alrededor, es que ya está lista.

Te cuento cómo he preparado esta receta, en la que además he usado dos tipos de algas, wakame y arame, otra maravilla de la naturaleza, de la que hablaremos otro día.

Ingredientes: 1 taza de quinoa + 2 tazas de agua + 1 cebolla + 1 ajo + 1 zanahoria + 1 cucharada de algas secas (wakame y arame, remojadas 15 minutos)  + 1 cucharadita de aceite de sésamo + 1 pizca de sal + “nata” de almendras (ecológica)

Elaboración: Pones a remojo un trocito de alga arame seca y unas hebras de alga arame. Lavas bien la quinoa debajo del grifo y la escurres.

Cortas muy finita una cebolla y un ajo, los ablandas en una sartén con una cucharadita de aceite (extendida con un pincel sobre la base de una cazuela o sartén) y con una pizca de sal.

Pasados unos minutos, cortas una zanahoria también en brunoise y la agregas a la cazuela. Remueves y dejas que se ablande también la zanahoria.

Por otro lado, pones a hervir en otra cazuela el agua con un poco de sal y cuando rompa a hervir agregas la quinoa y las algas bien escurridas y cortadas en trocitos pequeños.

Cocinas la quinoa a fuego medio durante un cuarto de hora aproximádamente. La cuelas y reservas.

Echas un chorrito de “nata” de almendras o de coco a la zanahoria y a la cebolla, y lo cocinas unos cinco minutos.

A continuación, añades la quinoa con las algas después de escurrir el líquido sobrante que haya podido quedar de la cocción.

Lo remueves todo junto y si hace falta añades otro poquito del preparado de almendras. Es importante que le des unas vueltas y que se impregnen bien los sabores.

Pasados cinco minutos ya estará lista para servir. Puedes adornar la quinoa con una ramita de perejil o de cebollino.

Acompaña este plato con una ración de verduras y con una crema o sopa por delante y serás invencible (o casi) ¡¡¡¡

(Receta basada en la cocina energética y macrobiótica. Apta para todos los públicos, incluso para los carnívoros y para los que no han visto un grano de quinoa en su vida).

 

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Pastel de mijo “amalur” (madre tierra)

No hay quien se resista a darte un bocado¡¡

No hay quien se resista a darte un bocado¡¡

El 23 de septiembre de 2014 fue un día feliz porque el periódico más vendido en el País Vasco, El Correo, (en Gipuzkoa El Diario Vasco, los dos del Grupo Vocento)  llamó a mi puerta y me pidió que hablara de la macrobiótica y propusiera una receta para otoño. La respuesta por mi parte fue un sí más grande que una catedral, como te puedes imaginar, y allí que salí en el suplemento trimestral de gastronomía de este diario, “Sukaldean” (en la cocina), a toda página!!

Fue un subidón tener la oportunidad de salir en un medio generalista como blog invitado y quiero dar las gracias a Aitor Alonso, coordinador de este suplemento, por abrirme las puertas de “Sukaldean”.

Intenté dar unas pinceladas de lo que es la macrobiótica y presenté una receta típica otoñal que improvisé para la ocasión. Te dejo aquí las fotos del recorte de prensa y la receta. Espero que te chupes los dedos con ella. Feliz otoño!!

Toma página!!

Toma página!! La foto en la que salgo yo es de Jon Usual!! Gracias crack, una vez más!!

 

Fotos de la receta…

El pastel recién sacado del horno

Texto íntegro del periódico…

Pastel de mijo “Amalur”

 

Aunque lo he bautizado con un nombre en euskera este pastel es macrobiótico por los cuatro costados y es uno de los imprescindibles del otoño, cuando la naturaleza busca el reposo y nosotros cambiamos las ensaladas y los platos fríos por los humeantes, que nos reconfortan.

En macrobiótica (del griego “gran vida”) no se cuentan las calorías ni se pesan los alimentos, en cambio se tiene en cuenta su efecto energético cuando los comemos. Así, se clasifican en yin si enfrían, expanden, dispersan y vuelven pasiva a la persona o en yang si provocan lo contrario.

No es una simple dieta, es una filosofía de vida, y aunque tiene sus añitos (mediados del siglo XX) y viene de Japón, a día de hoy parece estar más de moda que nunca en Occidente, quizás porque cada vez hay más interés por una forma de comer y de vivir que empodera a las personas, ya que les devuelve el control de su salud y de su felicidad.

Por no hablar de los efectos que tiene a nivel interno y que se ven en el cuerpo físico. Yo estoy convencida de que seguir esta práctica de vida rejuvenece por dentro y por fuera, y si no que se lo digan a Madonna!!

Pero como a diferencia de la diva del pop el resto de los mortales no tenemos un cocinero macrobiótico en casa que nos prepare un menú balanceado y alcalino, cuando viene una persona a mi consulta para que le enseñe a comer según los principios de la macrobiótica, le resumo diciendo que el quid de la cuestión consiste en volver a la dieta de nuestros abuelos y comer más cereales, legumbres y verduras de temporada, como las que he escogido para la receta que aquí os presento.

El ingrediente principal de este plato es el mijo, un cereal muy consumido en Oriente que combate la fatiga intelectual, la anemia y que ayuda a regular los niveles de azúcar en la sangre, un superalimento que todo el mundo debería conocer y que no tendría que faltar en la mesa de las personas diabéticas. Y atención, no tiene gluten!!

Es todo un señor cereal y acompañado con calabaza y cebolla es una bomba nutritiva que además alimenta aquellos órganos que necesitan su ración diaria de sabores dulces pero de forma natural, sin azúcar.

Llega el otoño y apetecen los platos que nos dan calorcito interno y que nos preparan para los meses fríos que nos esperan y que serán bastantes. Más de los que yo quisiera, seguro.

Y ahora… ¡¡todo el mundo a la mesa¡¡

 

Ingredientes:

1 taza de mijo + 2 cebollas + 1 trozo grande de calabaza + aceite + sal + shoyu +caldo vegetal + almendras

 

Elaboración:

1/ Picas finas las cebollas y las pochas en una cazuela tapada con un poquito de aceite y sal durante 25 minutos a fuego lento.

2/ Añades la calabaza cortada en trocitos pequeños y la aderezas con un chorrito de shoyu (salsa de soja).

3/ Vuelves a tapar la cazuela y pasados unos minutos, cuando la calabaza se empiece a ablandar, la aplastas con un tenedor y la mezclas bien con la cebolla.

4/ Lavas una taza de mijo en un bol grande con agua y lo cuelas. Repites este proceso unas tres veces, hasta que el agua salga limpia.

5/Agregas el mijo a la cazuela, lo rehogas todo junto y añades tres tazas de caldo vegetal y una pizca de sal cuando empiece a hervir.

6/Bajas la intensidad de la llama a un fuego medio, lo tapas y lo dejas 25 ó 30 minutos, hasta que el líquido se haya evaporado completamente y el cereal esté bien hinchadito.

7/Lo dejas reposar unos 5 minutos y untas con aceite la base de una bandeja para horno, a la que luego añadirás el mijo y lo apretarás bien con una cuchara grande, dándole forma de pastel.

8/ Antes de meterlo al horno, tuestas en una sartén un puñado de almendras y las machacas en un mortero. Las espolvoreas encima del pastel y por encima lo rematas con una besamel vegana.

 

Ingredientes besamel vegana: 300 gramos de coliflor + 2 cebollas + aceite + sal + leche vegetal + nuez moscada + pimienta negra + miso blanco

 

Elaboración besamel:

1/Pochar las cebollas con un poquito de sal, añadir la coliflor cortada en flores y agua (sin que la cubra).

2/Dejar hervir unos 20 minutos. Aderezar con sal, pimienta negra molida y nuez moscada.

3/Batir la coliflor y la cebolla sin el líquido de la cocción, añadir un chorrito de leche vegetal y una cucharada de miso blanco para espesar la salsa y darle un sabor más dulce.

 

Más fotos… #homemade

Con las almendras espolvoreadas por encima

Con las almendras espolvoreadas por encima

 

 

A continuación, echar la besamel vegana por encima

A continuación, echar la besamel vegana por encima

 

Directo al horno!!

Directo al horno!!

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Cómo hacer arroz integral

En este vídeo te enseño a preparar arroz integral en la olla exprés en 45 minutos, con la medida de agua exacta para que salga perfecto.

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Sushi

Sushi de verduras

Sushi de verduras

Es uno de mis platos favoritos y es muy fácil de hacer en casa. La versión macrobiótica del sushi lleva verduras como zanahorias escaldadas o al vapor cortadas en tiras, aguacate también cortado fino, unas semillas de sésamo tostado, uno poco de tofu ahumado o al natural hecho a la plancha, un poco de salsa de mostaza, o incluso paté de aceituna negra.

El arroz que yo utilizo es el integral de grano redondo y lo hago en la olla exprés durante 45 minutos con una medida y media de agua por una de arroz.

Al arroz se le puede añadir un chorrito de Mirin una vez que está hecho y se ha enfriado, para que tenga más sabor, en lugar de azúcar, como suele ser habitual.

Por lo demás, necesitarás una esterilla de bambú para hacer sushi y alga nori tostada.

El alga se coloca a lo ancho de la esterilla y con la parte rugosa hacia arriba. Deberás humedecerla un poco para que luego selle bien. Hazlo con tus dedos. Lo más práctico es tener un bol con agua al lado de la esterilla.

Pones una capa de arroz de unos cinco centímetros de ancho sobre el alga en el extremo más cercano a ti y con una cuchara te encargas de que quede extendida de manera uniforme.

Sobre esa capa de arroz vas colocando los ingredientes. Primero las semillas de sésamo, luego la mostaza o el paté de aceituna y a continuación, unas tiras de verdura y de tofu o sólo verdura.

Cuando ya lo tengas todo bien colocadito, empiezas a darle forma de morcilla, enrollándolo con ayuda de la esterilla.

Apretas bien para que vaya cogiendo la forma redondeada y de rulo y vas deslizando la esterilla hasta que rule por toda ella.

Enrollas bien el sushi dentro de la esterilla y lo aprietas con las manos para asegurarte de que coge esa forma y de que queda el arroz bien compacto dentro.

Luego lo sueltas y con un cuchillo de cocina humedecido en agua cortas el sushi (que parecerá una morcilla) en rodajas de unos dos centímetros (al gusto de cada uno) …y ya tendrás listo tu sushi¡¡

Acompáñalo con salsa de soja y cómetelo con palillos, por supuesto.  Cada rodaja de sushi se moja ligeramente en salsa de soja y se come de un bocado. No intentes hacerte el fino o la fina y darle bocaditos porque no te va a salir bien el experimento, te lo adelanto.

Aquí tienes un práctico vídeo en el que te enseño cómo lo preparo.

 

 

 

 

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Ensalada de quinoa

Ensalada de quinoa con olivas y almendras

Ensalada de quinoa con olivas y almendras

Ingredientes: 1 taza de quinoa + 1/2 taza de maíz y de aceitunas sin hueso + 2 zanahorias ralladas +2 cucharadas de almendras laminadas o troceadas + 1 cucharada de ralladura de limón + perejil fresco +rúcula

Aliño: 1 cucharada de mostaza natural + 1 cucharada de salsa de soja + 1 cucharada de jugo concentrado de manzana + 2 cucharadas de agua

Elaboración: Lavas la quinoa y la cueces con dos partes y media de agua o caldo, un poco de sal sin refinar, el maiz y la ralladura del limón durante unos 20 minutos.

A continuación, dejas enfriar la quinoa y entonces la mezclas con las zanahorias, las aceitunas, las almendras, la rúcula y el perejil picado. A la hora de servir, añades el aliño y lista¡¡¡

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