Archivos mensuales: octubre 2012

Galletas de sésamo

No se parecen en nada a unas galletas industriales, ni falta que les hace

No se parecen en nada a unas galletas industriales, ni falta que les hace

Si vas a hacer galletas de sésamo haz una buena cantidad porque son tan ricas y fáciles de comer que te durarán dos asaltos y ya que te has puesto…mejor que duren algún día más, no?

Si hay niños pequeños en casa con más razón porque volarán delante de tus narices y para cuando te des cuenta no quedarán ni las migas.

Tienen muchas ventajas sobre las galletas industriales porque contienen grasas saludables (aceite de oliva), copos de avena enteros (sin refinar), semillas (pipas de calabaza y sésamo), fruta deshidratada, y aunque tienen un sabor dulce no llevan azúcar.

Son una fuente de energía para los días en los que necesitas un aporte extra y si haces deporte y tienes mucho desgaste físico te caerán genial.

Se preparan volando y alimentan un montón. Si eres alérgico al trigo, prueba a poner más cantidad de copos de avena.

Ingredientes: 3 vasos de copos de avena finos + medio vaso de harina integral de trigo + medio vaso de semillas de sésamo + 2 vasos de zumo de manzana ecológico + 7 cucharadas de aceite de oliva virgen + una cucharilla rasa de sal

Elaboración: mezclas bien todos los ingredientes en un bol grande. Ayúdate con un tenedor o con una cuchara y lo rematas con tus propias manos (bien limpias y húmedas para que no se te pegue la masa).

Cuando hayas conseguido una masa bien homogénea y mezclada, humedeces una tartera para el horno con agua o la untas con un poquito de aceite y extiendes bien la masa dentro. A mí me gusta que quede una masa de un centímetro de grosor una vez extendida.

Yo suelo añadir unas pipas de calabaza tostadas y un poco de canela en polvo para darle mi toque particular. Aunque esta vez también he puesto arándanos y manzana deshidratados (un puñadito de cada).

Coges un cuchillo y lo pasas debajo del grifo. Con él mojado das la forma que quieras a tus galletas y así, cuando estén hechas, será más fácil sacarlas del molde.

Si te gustan con forma redondita como las de las fotos, utiliza la boca de un vaso untada en aceite para que no se pegue la masa.

Finalmente, se hornean a 180 grados una media hora. Depedenderá de tu horno. Estarán listas cuando estén ligeramente doraditas.

Tienen un puntito rústico, ¿a que sí?

Tienen un puntito rústico, ¿a que sí?

Se conservan muy bien cerraditas en un taper

Se conservan muy bien cerraditas en un taper

 

Se comen tan fácil...que son un peligro!!!

Se comen tan fácil…que son un peligro!!!

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Pastel de lentejas con mijo

  

Pastel de mijo y lentejas

 Ingredientes: Medio vaso de lentejas remojadas + medio vaso de mijo (lavado) + dos puerros + un trozo de jengibre rallado + un par de hojas de laurel o dos ramitas de tomillo + tres vasos de agua + sal 

Elaboración:Salteas los puerros en una cazuela con un poquito de aceite y de sal, cuando estén pochados, añades el mijo bien lavado y escurrido, las lentejas también sin el líquido del agua de remojo y el jengibre rallado.Luego agregas los tres vasos de agua y el laurel o el tomillo y pones el fuego alto, hasta que hierva. Cuando rompa a hervir lo salas a tu gusto y lo cueces a fuego lento una media hora. Enciendes el horno para que se vaya calentando y untas un molde con un poquito de aceite. Espolvoreas sésamo por el molde y viertes en él todo el contenido de la cazuela.A continuación, horneas este exquisito pastel otra media hora a 180 grados.Antes de comerlo, mejor deja que repose unos minutos.

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Pudin de amasake con almendra

Pudin de amasake

Ingredientes: 1 bote de amasake + 1 litro de leche de soja + 1 cucharada de polvo de almendras + piel de limón + vainilla en polvo

Elaboración: cocer la leche de soja con el amasake entre 10 o 15 minutos. A continuación, le añades el polvo de almendra, la piel del limón y la vainilla. Lo cocinas unos minutos más y lo colocas en vasos individuales. Dejas que se enfríe, hasta que quede cuajado.

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Pasta con champiñones

Pasta con champiñones

Ingredientes: pasta integral + 1 puerro + 1 cebolla +champiñones + aceite + sal

Elaboración: pochas la cebolla con una pizca de sal y con un poco de aceite. Luego añades el puerro cortado en juliana y lo rehogas con la cebolla y dejas que se ablande con otra pizca de sal. Pasados unos minutos, echas los champiñones cortados en láminas. Es importante que sean unos buenos champiñones porque es un ingrediente que va a marcar mucho este plato. Pones el fuego bajo y lo tapas durante un ratito.

Por otro lado, cueces la pasta. En este caso, el paquete indicaba 8 minutos. Guardas el agua de la cocción de la pasta para hacer una sopa en otro momento o para hacer cualquier cereal. Cuando la pasta está hecha, la incorporas a la sartén o cazuela con el resto de ingredientes, que ya estarán muy pochados y lo rehogas todo junto para que se mezclen los sabores.

Puedes aderezarlo con un chorrito de shoyu para darle otro toque, más oriental y para realzar los sabores. Y ya lo tienes, listo para comer y para disfrutar. A la hora de servir, si le añades unos copitos de alga ao nori, ya sería el plato casi perfecto pero bueno, eso ya queda a tu elección.

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Compota de manzana

compotaEs el postre por excelencia del otoño y del invierno… dulce, suave y calentito… Tiene el poder de endulzar cualquier episodio amargo de tu vida, al menos por unos momentos. Es una forma de darle a tu cuerpo el dulce que necesita y de paso, prepararte para los duros días de frío.

Ingredientes:  manzanas, a veces combinadas con peras + un palito de canela en rama + un limón pequeño + un chorrito de zumo de manzana ecológico + una pizca de sal + kuzu

Elaboración: pelas las manzanas, al menos cuatro si es para una o dos personas, las cortas en rodajas, las pones en una cazuela con tres o cuatro dedos de agua (sin que las cubra). Lo pones a hervir, añades un poquito de sal, la canela, un limón exprimido y un chorrito de zumo de manzana.

Bajas el fuego y lo dejas cocer lentamente. Cuanto más tiempo esté en el fuego, más dulce quedará. Yo te recomendaría un mínimo de 20 minutos. Un ratito antes de apagarlo, disuelves una cucharada de kuzu con un poquito de agua y lo agregas a la compota.

Cogerá un color blanquecino, entonces, remueves la compota con una cuchara de madera unos minutos y listo¡¡¡

Ya puedes disfrutar de esta maravilla de postre, que es así de sencillo y así de delicioso y que gusta a todo el mundo. Además, es apto para cualquiera, por muchas limitaciones que tenga en su alimentación, y es especialmente bueno para quienes tienen problemas con su aparato digestivo y para quienes no van al baño con la frecuencia que deberían.

Si eres una persona muy friolera y tienes incluso aversión al invierno, éste postre es para ti.

 

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