Archivos mensuales: agosto 2012

¿Empezamos? Primeros pasos para cambiar la alimentación

Usual Fotográfica

 

Comer una cosa o comer otra es una cuestión de elección, de libertad personal. El presupuesto que tengamos también condiciona que elijamos unos alimentos y no otros pero si lo que queremos es comer sano, no hay excusas. Se puede llevar una vida más saludable sin gastar más, incluso si comemos productos ecológicos, que tienen fama de ser caros.

Alimentarnos todos los días con carne y pescado es caro, en cambio, si sustituímos la proteína animal por la vegetal y echamos mano de alubias, garbanzos, lentejas, etcétera… nuestra cesta de la compra será más asequible.

Por esto, si queremos empezar a cambiar algunas cosas de nuestra alimentación porque no nos sentimos bien y queremos experimentar un cambio, propongo, como primer paso,  comer menos carne, pescado y huevos.

En cuanto a las verduras, éstas son una parte importante de una dieta sana y equilibrada, pero las más comunes en la dieta mediterránea, las solanáceas, conviene evitarlas o reducir su consumo.

Las solanáceas son las patatas, los tomates, los pimientos, las berenjenas

En su lugar, abrete a otras verduras que seguramente no consumes tanto y come más calabaza, cebolla, zanahoria, nabo, vainas,  calabacines,  acelgas, col, lombarda, brócoli y coliflor

Y tercera propuesta, sustituye los alimentos refinados por los integrales. Empieza a llenar las estanterías de casa con arroz integral, en lugar del blanco, con quinoa, mijo, cuscús, bulgur, pasta integral (la de quinoa es especialmente sabrosa y para un principiante puede ser un buen acercamiento).

Come menos pan y si lo consumes, que sea integral y hecho con levadura madre. Reduce también el consumo de aceite y prueba el de primera presión en frío. Un truco para comer menos aceite en las comidas es echar una cucharadita pequeña de aceite en la cazuela o en la sartén en la que vayas a cocinar y extenderla con un pincel. Te sorprenderás de lo que da de sí tan poquita cantidad de aceite.

Y por supuesto, aléjate todo lo que puedas del azúcar de todo tipo y pelaje, da igual que sea de caña o blanco, y de los estimulantes como el café, el té industrial o el alcohol.

No te preocupes,  aunque parezca al principio que lo que te propongo es el fin del mundo y pienses que no puedes vivir sin tu café de la mañana o tu onza de chocolate diario, hay vida más allá de tus costumbres y te sorprenderás de las alternativas y de los sabores que te vas a encontrar.

Es cuestión de querer y de dar el primer paso, la decisión es tuya. ¿Empezamos?

 

 

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Remedios macrobióticos caseros

Autores: Michio Kushi y Dr. Marc Van Cauwenberghe

 

Este libro es un básico en la estantería de primeros auxilios de mi casa. Me encanta consultarlo cada vez que me surge algún problema de salud no grave. Generalmente, echo mano de él en invierno y otoño, y muchas veces lo hago para aconsejar a mis amistades y a mi familia.

Me gusta utilizar remedios caseros para ayudar al cuerpo a hacer sus ajustes y de paso, evito el copago farmacéutico y tener que hacer cola en el médico de cabecera por un simple resfriado o una gripe.

Está escrito como una guía práctica y está basado en la experiencia de Michio Kushi, uno de los padres de la macrobiótica actual, en el tratamiento de enfermos.

Está escrito para las personas que buscan alternativas sin efectos secundarios a problemas de salud cotidianos.

 

 

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Alimentos diabetógenos

 

Los alimentos refinados como la pasta y el arroz blanco,  son diabetógenos por lo que, consumidos en grandes cantidades y a lo largo de los años pueden derivar en diabetes. Los diabéticos pueden comer cereales integrales pero menos cocidos que las personas sanas, igual que las veduras, que deberían comerlas más «al dentes».

Los cereales y la pasta integrales son fuente de salud porque estimulan el intestino, nutren la flora intestinal y aumentan las defensas.

Además, mantienen los niveles de glucemia adecuados en la sangre, producen una energía saludable durante todo el día y son muy nutritivos.

En el caso del arroz, tiene muchas vitaminas, incluída la B12, y al comerlo integral, nos aprovechamos de sustancias anticancerígenas que están en la cáscara.

Por si todo esto no fuera poco, ten en cuenta que el 12 por ciento de la población española tiene diabetes tipo 2, un 4 por ciento la padece pero no lo sabe y otro 11,6 por ciento está en riesgo de desarrollarla.

Yo creo que hay suficientes motivos como para empezar a comer cereales integrales, ¿no crees?

 

 

 

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Fiebre

 

La fiebre no es una enfermedad ni un proceso negativo, todo lo contrario, es un ajuste de nuestro cuerpo. De todas formas, si es una fiebre muy alta o dura muchos días podemos hacer algo para aliviarla y llevar mejor este proceso.

Tomar un aspirina es un gesto muy extendido en nuestra sociedad pero intentaremos evitarlo porque es un producto muy yin que acaba afectando de manera negativa a órganos como los riñones.

Michio Kushi propone como remedios macrobióticos internos el té de arroz, la sopa de arroz, el té de kuzu, el ame-kuzu, bebida de daikon, té de shiitake o té de daikon, shiitake y kombu.

Para los niños recomienda exprimir el jugo de media manzana ácida y beberlo, y hervir la otra mitad y comerlo.

Como remedio externo también se podría usar un emplasto de tofu sobre la cabeza.

Antes de nada, sería fundamental averigüar el origen de la fiebre y tratar de poner remedio a aquello que ha provocado este malestar.

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Fatiga crónica

 

Con una alimentación adecuada es raro acabar el día agotado por mucha actividad que tengas, aunque hay días y días. Pero cuando sentimos que la fatiga se convierte en una pesada losa que arrastramos a diario, ahí ya deberíamos tomar conciencia de que algo no marcha bien.

En general, el cansancio crónico aparece cuando nuestra sangre está demasiado ácida y para corregir esa condición aparte de seguir una alimentación macrobiótica suele funcionar bien la ciruela Umeboshi.

Para estos casos conviene tomarla en forma de té o como un caldo.

Para el: hervir la pulpa de una umeboshi media hora en un litro de agua y colar. Es una bebida que entra muy bien en verano porque refresca.

Para el caldo: una umeboshi, una cucharadita de copos de bonito, un chorrito de shoyu y agua caliente por encima de todos los ingredientes. Añades también media hora de alga Nori cortada en trozos pequeños.

 

 

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