Archivos mensuales: agosto 2012

El secreto de una comida equilibrada

pirámide macrobiótica

Tradicionalmente, al menos en la cultura mediterránea, estamos acostumbrados a comer tres platos: un plato principal, un segundo y un postre, todo ello regado con vino o agua y pan. Después, si hay tiempo, el cuerpo pide una siesta. Bien, es una opción, pero la macrobiótica propone otra forma de alimentarse más acorde con nuestra naturaleza y con menos efectos secundarios.

Cuando empiezas a alimentarse de esta manera, dejarás de sentir sueño después de comer y te sentirás muy activo.

La verdad es que  visto así, esta forma de comer ¡¡es una bomba para las empresas¡¡ ¡¡Conseguirían trabajadores mucho más productivos¡¡ En fin, no es mi objetivo ayudar a las empresas a incrementar sus beneficios, que conste, sino ayudar a que la gente sea más feliz y más sana, así que… a lo que iba…

¿Quieres comer de forma sana y no sabes cómo hacerlo para tener cubiertas todas tus necesidades? Bien, la macrobiótica propone que la comida principal, la del mediodía, esté compuesta por un 50 por ciento de grano o cereal integral, 35 por ciento de verdura y un 15 por ciento de proteína vegetal, algas y frutos secos.

Cuando hablo de porcentaje me refiero al peso. Por tanto, puesto que el cereal y la pasta pesan más que la verdura… lo lógico sería que en tu plato sobresaliera la verdura en cuanto a cantidad y el cereal o la pasta ocuparan una cantidad inferior, porque su peso es superior y eso es lo que buscamos.

Además, añadirás una pequeña cantidad de algas por comida y unos frutos secos como pipas de calabaza tostadas, por ejemplo.

Para que la comida sea más perfecta todavía, se recomienda empezar con un caldo, sopa o crema que vaya preparando al estómago para hacer la digestión y si hacemos un extra y comemos un postre, que sea sin azúcar. Si es fruta, intentaremos cocinarla ligeramente en forma de compota o cocida, o simplemente aderazarla con un poco de sal y de melaza…

El postre no lo tomaremos todos los días sino esporádicamente, a modo de premio, y siempre buscaremos satisfacer el deseo de dulce con postres de calidad.

Cuando comemos de esta forma tampoco tomamos líquido durante las comidas ni pan porque ya tomamos suficiente líquido con la verdura y con el cereal (que se cocina con agua) y lo mismo pasa con el carbohidrato, que ya hemos tomado la cantidad suficiente con el arroz, la quinoa, el mijo o el cereal que hayamos cocinado…

La primera vez que fui a un restaurante macrobiótico en Vitoria con una amiga no entendía por qué no me ofrecían nada para beber ni pan para untar… ¡¡¡ahora lo entiendo todo¡¡¡

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Algarroba

Algarroba

 

La algarroba es un sustituto del chocolate para quienes no quieren o no pueden comer azúcar. Si me tapan los ojos y me dan a probar su sabor, creo que no acertaría a distinguir cuál es cuál. Una de sus grandes ventajas sobre el chocolate es que sólo tiene un 2 por ciento de grasa. Por si eso fuera poco, la algarroba contiene un buen número de vitaminas y minerales e incluso está recomendada para quienes sufren gastritis, ardores de estómago o digestiones pesadas porque es rica en una fibra soluble que facilita la digestión. Todo ventajas, vamos.

Se puede comprar en polvo o en forma de crema, para untar, como si fuera nocilla. Es mejor no probarla, en serio.

Las industrias alimentarias y farmacéuticas la usan para mejorar el aroma y el sabor de muchos productos. También se utiliza para elaborar pienso para el ganado.

Se obtiene de un árbol que pertenece a la familia de las leguminosas y en España es muy conocida por los más mayores y por los que han sufrido la falta de alimentos durante la Guerra Civil, ya que se llegó a convertir en un alimento base.

Es producto típicamente mediterráneo aunque en Latinoamérica se consume mucho como un complemento de una dieta sana.

 

 

 

 

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El miso y sus propiedades medicinales

Tarros de miso en un supermercado ecológico

 

Esta pasta fermentada de soja y cereales, y de sabor fuerte, entró en mi casa hace unos cuatro años y muchas veces me he preguntado cómo no la probaría antes.

En invierno, en los días fríos y húmedos, una sopa de miso produce la sensación de un abrazo interior que te nutre y te mima. A veces, cuando la tomo, se me escapa un «mmmmmmmhhhhhhh» casi interminable. Es como una admiración hacia el poder de esta pasta mágica que me envuelve y me da fuerzas para volver a echarme a la calle, de vuelta al trabajo.

También me gusta hacer un guiso de tempeh y zanahoria con miso que está ¡¡de chuparse los dedos¡¡

Intento usarla a diario en los meses de otoño y de invierno porque alcaliniza la sangre, mineraliza y me ayuda a tener una buena flora intestinal, tan importante para disponer de unas defensas altas capaces de hacer frente a cualquier virus.

Hay que cocinarlo con cuidado, siempre a fuego muy bajo para que no hierva porque si no pierde sus propiedades.

Para los que estamos muchas horas delante de la pantalla del ordenador también va genial porque tiene efectos antiradioactivos y ayuda a eliminar materiales pesados.

Además, es muy recomendable para las personas que tienen problemas de digestiones,  para los que tienen enfermedades cardiovasculares y para las mujeres porque ayuda a combatir los síntomas de la menopausia.

Además, tiene efecto antioxidante y depurativo. Por eso, también es aconsejable tomar un caldo de miso después de una comida con mucho azúcar o mucho alcohol.

El mejor miso es el no pasteurizado, aunque es más caro, porque tiene más fermentos vivos y para conservarlo es conveniente meterlo en la nevera después de abierto. En un sitio fresco puede durar meses.

En la tienda podrás encontrar varios tipos de miso: Hatcho Miso (hecho con soja), el Mugi Miso (soja y cebada) y el Genmai Miso (con soja y arroz integral), entre otros. El primero es el más recomendable para el invierno pero yo, personalmente, me quedo con el sabor del Mugi Miso y lo uso todo el año.

Además, siempre tengo también Shiro Miso (de sabor dulce), hecho con soja y arroz blanco, y lo uso para engordar salsas y darles un sabor especial.

 

 

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Amasake

El amasake es un fermentado de arroz, de sabor dulce, que se puede usar tanto para endulzar postres como para dar otro toque a nuestras sopas o aliños.

Es una pasta cremosa con unas propiedades nutritivas muy interesantes, lo que la convierte en una alternativa saludable al azúcar y a los postres procesados y refinados. Para los que tengáis niños en casa o para los que sean unos golosos empedernidos, es un alimento que no debería faltar en vuestras casas.

Se puede tener un tarro abierto en el frigorífico y untar de vez en cuando una capa de amasake sobre un trozo de un buen pan de calidad. De esta forma, tendremos en cuestión de segundos una merienda o un desayuno estupendo. ¿Quién dijo que para comer sano hay que meter muchas horas en la cocina?

Otra de las ventajas del amasake es que es muy fácil de digerir, dado que es un fermento. Se obtiene después de fermentar el arroz integral (o la avena o el mijo) con el hongo koji.

Pese a que es un producto muy sano y de posibilidades casi infinitas, la mayoría de los paladares occidentales no lo disfrutan  y solo lo conocen algunos usuarios de supermercados ecológicos, herbolarios y tiendas de productos naturales.

En Asia, en cambio, nos llevan ventaja en este tema y lo consumen habitualmente. En el caso de los japoneses, el amasake se toma en forma de bebida y es tradición brindar con ella en Año Nuevo. La preparan mezclando amasake y agua y la sirven con jengibre por encima.

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Acidez estomacal

 

La acidez de estómago es una molestia bastante extendida que puede prevenirse con un simple gesto, masticando mucho cada bocado que comemos y, en general,  llevando una alimentación macrobiótica. Si no hemos hecho ni lo uno ni lo otro y lo padecemos, podemos preparar en casa alguna bebida especial para aliviar los síntomas.

Un remedio muy sencillo es preparar un té bancha y añadirle un poco de nabo daikon rallado y unas gotitas de shoyu.

También podemos tomar directamente una cucharada pequeña de gomasio o añadirla al té bancha.

Y un tercer remedio aún más sencillo es comer una ciruela umeboshi deshaciéndola poco a poco en la boca con el paladar y la lengua.

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