Archivos mensuales: agosto 2012

Shoyu y Tamari, diferencias

Shoyu

La salsa de soja es un aderezo típico de la cocina japonesa y otro producto que hemos importado en Occidente por su versatilidad y por su valor nutricional.

Lo que ocurre es que no todas las salsas de soja son iguales. Pasa como con todas las cosas, que hay versiones químicas. Para detectarlo basta con fijarse en la etiqueta.

Si está fermentada naturalmente, sus ingredientes serán agua, soja, trigo y sal. La que yo tengo, la de la foto, ya indica en la etiqueta que es bio y en la etiqueta dice claramente que contiene los ingredientes que acabo de comentar, aparte del hongo koji (Aspergillus oryzae), que se utiliza para fermentar.

Las que son químicas tienen otras cosas añadidas como azúcar, sirope de glucosa, extractos de soja, de levadura o de hierbas, así como ácido láctico, caramelo y especias…

El color, el olor y la textura de unas y otras salsas son diferentes, por supuesto, pero si no te ves muy capacitado para experimentos, lo mejor es que te fijes en la etiqueta.

La natural tiene un sabor fuerte pero la salsa de soja química lo es aún más y es muy salada.

Además, tampoco que hay confundir la salsa de soja con el Tamari, que está hecho exclusivamente de agua, soja y sal (sin trigo).

La salsa de soja se puede usar para cocinar a diario casi cualquier plato (verduras, proteínas vegetales, salsas…).  Si no quieres usar sal puede ser un aliado fantástico. Al estar fermentado, sus nutrientes son muy fáciles de digerir y de asimilar. Contiene hidratos de carbono, proteínas vegetales y sodio.

El Tamari es más yang y conviene usarlo con más moderación pero para esos días en los que te encuentras especialmente cansado, echar unas gotitas de Tamari al té bancha o kukicha es un remedio natural casi mágico porque alcaliniza la sangre.

Las personas celíacas o alérgicas al gluten deben tomar Tamari en lugar de Shoyu porque éste último tiene trigo. Es precisamente por eso que el Shoyu es más suave de sabor.

En cuanto a los beneficios del Shoyu o del Tamari,  os recuerdo que la soja es un alimento rico en fibra, lo que favorece el tránsito intestinal, no tiene grasa, y su uso se recomienda para controlar la glucemia en personas con diabetes, también ayuda a reducir el colesterol y a prevenir el cáncer de colon.

En resumen, que ya estáis tardando en empezar a usarlo si es que no lo hacéis ya.

 

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¿Qué edad tiene tu comida?

¿Te has preguntado alguna vez qué edad tiene tu comida? La mayoría de los alimentos que comemos están procesados y las verduras y frutas que se venden en los supermercados recorren muchas veces miles de kilómetros hasta llegar a tu mesa, con lo que pierden buena parte de sus nutrientes.
En este documental se habla de ello y de cómo las vitaminas son fundamentales para tener buena salud e incluso para curar enfermedades. Uno de los expertos que hablan se pregunta ¿qué pasaría si toda la población comiera alimentos frescos orgánicos? La respuesta es que habría una epidemia de salud¡¡
Interesante reflexión la que nos plantea este documental. En realidad se titula “La comida importa” o “Food Matters” y otra de las ideas que plantea es que mantenerse saludable está muy bien pero no da dinero a las industrias farmacéuticas. Y otra más, el 25 por ciento de los anuncios de televisión de Estados Unidos son sobre medicamentos.
Está claro que los fármacos son necesarios pero ¿lo son en la medida en que se toman? ¿Para todo? y ¿sin tomar otras medidas antes? Para terminar con el tema, me quedo con otra pregunta ¿Podemos tener una industria farmacéutica ética?

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Crema de puerros con lenteja roja

Ingredientes: 3 puerros + 1 cebolla + una cucharadita de aceite de sésamo + agua o caldo + media taza de lenteja roja + una hoja de acelga + manzana desecada + sal

Elaboración: echa un poquito de aceite en la cazuela y pincela la base para que quede cubierta de aceite. Añade la cebolla cortada en cuatro trozos y espolvorea por encima un poco de sal. Rehoga a fuego medio y cuando empiece a sudar, agregas los puerros cortados en trozos grandes y la acelga. Vuelve a rehogar con un utensilio de madera, a poder ser, y echa otra pizca de sal. A los dos minutos más o menos lo cubres con agua o con caldo que tengas reservado en la nevera de haber cocido pasta, por ejemplo. Lo llevas a ebullición y,  a continuación, bajas el fuego y lo dejas en un fuego medio. Tapas la cazuela y cuando veas que las verduras ya están blanditas, añades las lentejas. Se hacen muy rápido, en cuestión de minutos. Así que, a los cinco minutos más o menos ya tendrás lista tu crema, sólo hará falta que le metas la batidora y que la decores con unos trocitos de manzana desecada, por ejemplo, pero también puedes añadir frutos secos en láminas o sésamo.

En este plato tienes verdura y legumbre, así que está muy equilibrado y es perfecto como entrante para una comida o como cena tardía, si eres de los que se sientan a la mesa más allá de las nueve de la noche.

 

 

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Té kukicha

 

Té kukicha

El té kukicha, de origen japonés, es una bebida muy considerada en occidente por la influencia de la macrobiótica ya que es muy alcalinizante y tiene muy poca teína.

Sin embargo, en Japón se le conoce como el té de los pobres porque está hecho de los restos del té que cosechaban los campesinos.

Se obtiene de las ramitas de la planta del té, que se secan al sol y se guardan durante tres años en unas bolsas de papel. ¡¡Como si fueran vino¡¡ Luego se tuestan las ramitas y así es como se consigue ese sabor tan especial que tiene.

Es mi té preferido, sin ninguna duda. Además, sé que me ayuda a regular la acidez de la sangre y cada taza que tomo está repleta de minerales (zinc, calcio, selenio, cobre…) y de vitaminas del grupo A, B y C, y antioxidantes.

Se puede comprar a granel en supermercados ecológicos o ya empaquetado en estos mismos establecimientos y en herboristerías y tiendas de dietética.

Para elaborarlo, hay que echar una cucharada sopera por litro de agua, se hierve unos cinco minutos como mínimo y se deja reposar otro tanto o el doble de tiempo. Cuanto más tiempo hierva más sabor tendrá.

Al no tener prácticamente teína se puede tomar incluso por la noche aunque procurar no tomar mucho líquido antes de dormir porque si no tendréis que interrumpir el sueño para ir al baño y eso… no mola nada.

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El tahín

       

Tarros de tahín en una tienda de productos ecológicos

El tahín o tahini es una crema o puré de sésamo que tiene muchos usos. Yo lo tomo a veces en el desayuno, como si fuera mantequilla, untado sobre un buen pan. Eso el día que no he preparado cereales o que, simplemente, me quiero dar el gusto de comer una rebanada de pan.

Además, lo utilizo para hacer hummus (puré de garbanzos) o para preparar alguna salsa. También he descubierto que cuando preparo verdura al vapor, si le unto una ligera capa de tahín por encima, el resultado es espectacular y el esfuerzo… mínimo, no?

Es un gustazo, este alimento, la verdad. En los países del Este y en la cocina árabe lo conocen muy bien, ya que lo comen como acompañamiento de otros platos, principalmente carne, o como aperitivo. En la industria alimentaria lo emplean para fabricar la masa de tostadas y panes especiales, además de cremas y patés.

La verdad es que últimamente lo he probado sobre una torta de maíz y… guauuuu… está aún mejor que con el pan. 

En la cocina vegetariana y macrobiótica el tahín es un producto bastante usado y muy conocido, no sólo por su sabor intenso a frutos secos, sino por sus propiedades.  Es rico en aceites saludables y calcio pero también tiene bastante grasa así que conviene no pasarse y utilizarlo con medida.

De todas formas, es una alternativa a la mantequilla y a la margarina mucho más saludable.

Se elabora moliendo las semillas de sésamo y lo venden en comercios de productos ecológicos, herboristerías y tiendas de dietética.

 

 

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